Siempre hay más de lo que ves


Me encantan las naranjas, he vivido donde se cultivan y he aprendido a reconocerlas.

Hasta hace poco cuando compraba naranjas las buscaba con buen tamaño, sin defectos. Además elegía las más pesadas, cuanto más pesan más jugo tienen y tienen menos corteza.

Desde que me interesan los temas de sostenibilidad intento pensar sostenible, para ver no únicamente el producto sinó lo que hay detrás de él, lo que ocurre antes de que llegue a nuestras manos. Por ejemplo:

  • Gasto de transporte: Si viene de muy lejos, se habrá consumido mucha energía en transporte, y no será muy sostenible. Puedes mirar su origen en la caja, y preguntar. Si una naranja como ésta tiene hojas verdes y frescas no ha podido venir de muy lejos. En ocasiones si un producto tiene certificado de sostenibilidad, aunque venga de un país lejano, no dejes de comprarlo únicamente por su origen. Aunque a igualdad de condiciones, siempre elige el más próximo.
  • Cultivo artesanal: Si las naranjas son todas perfectas o del mismo tamaño, seguramente vendrán de cultivos industriales, donde las habrán segregado por tamaños o calidad. Si son brillantes, es por que las han barnizado con ceras. Las naranjas naturales no son brillantes sinó mates y so imperfectas. Los cultivos artesanales, se preocupan por cuidar su forma de vida, pasan por menos intermediarios y por lo tanto los agricultores  cobran un precio justo.
  • Uso de herbicidas y fungicidas: Las naranjas que no han sido tratadas químicamente tienen alguna mancha superficial por ataque de insectos o hongos. No indica que estén malas por dentro sinó que no se han utilizado productos químicos.

Esto no es una guía de compra, únicamente un ejemplo para ilustrar como pensando sostenible podemos ver más de lo que lo haríamos normalmente.

Hasta aquí no deja de ser todo mera observación. Pero como pensador sostenible te seguirás preguntando como puedes asegurarte que al comprar estas naranjas estás ayudando a los agricultores a mantener su nivel de vida y preservar su forma de vida, esto es lo que quieres como comprador sostenible. También te preguntarás como asegurarte que el cultivo respeta el medio ambiente y por ejemplo no se han talado bosques para cultivar las naranjas que vas a comprar. Si además buscas un producto ecológico y/o artesanal también querrás tener alguna garantía.

Cuando piensas sostenible te interesa conocer que hay detrás del producto que vas a comprar, quien lo ha recolectado y procesado, como le han tratado y si se ha preservado el medio ambiente y el medio de vida de las comunidades de donde procede el producto. Hay mucho que descubrir de cada producto y no te puedes fiar de lo primero que te digan.

Por ejemplo hace años habían unas naranjas que las vendían en verano y las etiquetaban como “Valencia”. Este solo era el nombre de las naranjas y no venían de Valencia sinó de Sudáfrica. Esto es confundir al consumidor, y un engaño.

Aquí es donde entran en juego los certificados de productos, aunque también puedes investigar sobre la empresa que está viendo en la caja donde se transportan o preguntar en la tienda.

Los certificados de sostenibilidad, son muy buena identificación de lo que compras, sin embargo su uso no está muy extendido y en ocasiones hay engaños con algunos certificados. Por eso te recomendamos certificados que son fiábles, del resto no hay garantías o si las hay las desconocemos. Para las naranjas buscaríamos el certificado RA-SAN combined logosRain Forest Alliance o SAN, como indica la figura. Aunque honestamente para las frutas aún no lo he visto este certificado en ninguna tienda, si lo encuentras avísanos. Puedes buscar también certificados de producto ecológico o de precio justo. El certificado ecológico no es un  certificado de sostenibilidad, solo asegura que no se usan productos químicos. Pero es de esperar que tengan una sensibilidad especial con el medio ambiente que hagan probable que sea un producto sostenible

Puedes aprender más sobre productos sostenibles y sobre compra sostenible.

 

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